Wednesday, September 22, 2004
Lo Mismo
Nada es lo mismo, aunque todo pueda parecer igual.
Ni lo que somos de lo que seremos, ni lo que posiblemente hayamos sido de aquello que puntualmente olvidaremos.
No es lo mismo perderse que dejarse ir; no es lo mismo vivir que durar, ni estar que permanecer. No es lo mismo suponer que creer (con toda el alma), ni es lo mismo entender que descubrir. No es lo mismo la rosa que la espina, la palabra escrita que el grito genuino. No es lo mismo rezar que rogar ni amar que querer. No es lo mismo volver que empezar, ni volver a empezar; ni empezar a volver, que finalmente regresar.
No es lo mismo la noche que la oscuridad, no es lo mismo el llanto que la lágrima, como no es lo mismo la sonrisa que la ironía, o el deseo que la codicia…
En suma… nada es lo mismo, ni siquiera la nada, ni siquiera lo mismo.
Pero aquí seguimos, como siempre y como nunca siendo tan diferentes, aunque casi, casi… los mismos. Mariano
Ni lo que somos de lo que seremos, ni lo que posiblemente hayamos sido de aquello que puntualmente olvidaremos.
No es lo mismo perderse que dejarse ir; no es lo mismo vivir que durar, ni estar que permanecer. No es lo mismo suponer que creer (con toda el alma), ni es lo mismo entender que descubrir. No es lo mismo la rosa que la espina, la palabra escrita que el grito genuino. No es lo mismo rezar que rogar ni amar que querer. No es lo mismo volver que empezar, ni volver a empezar; ni empezar a volver, que finalmente regresar.
No es lo mismo la noche que la oscuridad, no es lo mismo el llanto que la lágrima, como no es lo mismo la sonrisa que la ironía, o el deseo que la codicia…
En suma… nada es lo mismo, ni siquiera la nada, ni siquiera lo mismo.
Pero aquí seguimos, como siempre y como nunca siendo tan diferentes, aunque casi, casi… los mismos. Mariano
