Sunday, December 12, 2004

Vuelve

Me perdí en la secreta esperanza de recuperar la madrugada para mí… sin ti.
Me encontré devolviéndome la certeza de un reencuentro, tan prematuro como necesario.
Me acordé de olvidarme que ya no estás y supe que era mentira.
Me rendí a la tentación de añorar los patos en el lago, el pastel de chocolate en nuestro cuarto clandestino de la avenida de Mayo (hacía tanto frío en Buenos Aires, ¿te acordás?), el tocar el Cielo con las punta de nuestros dedos en la cima de la pirámide del Sol, el néctar misterioso de sudor en tu piel sobre mi piel… y tantas otras cosas.
Me supuse contigo en la distancia y aquí estoy contigo, sin dudas (’¿y cuál distancia?’, nos dijimos).
Me vi abrazándote en Garibaldi, entre mariachis y margaritas (que no olían, pero cómo sabían a gloria con tequila y limón), cantándote ‘Ella’ (’me cansé de rogarle, me cansé de decirle que yo sin ella de pena muero’), yo, tan enamorado…
Me crucé con el futuro en una esquina cualquiera de la colonia Roma y le pregunté por ti. Lo que me dijo es un secreto que no me atrevo a guardar: ‘te espera’ murmuró… y huyó.
Me detuve en una librería del Centro y hojée a Benedetti, a Cortázar. Te reconocí en un cronopio y luego te soñé Maga en el Pont des Arts, en ese París desconocido pero tan intuido y amado que extrañábamos tanto, como si nos hubierámos conocido ahí en alguna comunión pasada (¿o futura?)
En sueños te recité a Octavio Paz (“Anoche en tu cama éramos tres: tú, yo y la luna”)… le endosé al Gabo una desmesura mía y no sólo te la creiste (dormida), sino que además te gustó.
Te lloré ríos en desesperación. Te grité, te insulté de rabia, de dolor. Te llamé…
Te llamo…
Vuelve. Por Dios… vuelve.

Mariano Pedrozo
Marzo de 2004

Posted by Mariano at 05:44:26
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