Thursday, December 30, 2004

Un Deseo

Estas líneas no pretenden solamente desear lo mejor a quienes mejor quiero, sino también pedirles, de la manera más humilde que se unan conmigo en un deseo conjunto, generoso y al mismo tiempo íntimo que nos aparte al menos un rato del cotidiano egoismo que con mayor o menor conciencia todos ejercemos y nos ayude a crear una masa crítica de conciencia que nos convierta verdaderamente en co-creadores de la obra de Dios y no en su mayor depredador.

Deseo fervientemente que en medio esta de celebración de fin de año que la mayoría de la gente se apresta a recibir quede un tiempo, por pequeño que sea, para recordar a tanto hermano y hermana que a lo largo y ancho de este sufrido mundo no tiene nada que celebrar e incluso, poco o nada que comer o agua qué beber. A nuestros hermanos en Asia, que han sufrido la peor desgracia natural de la historia conocida de nuestra civilización, a los que en lugares como Irak, Afganistan y tantos otros sufren la barbarie criminal de guerras inventadas por asesinos de escritorio y traficantes de armas y petroleo, a los niños que en países como nuestra Latinoamérica no saben ni sabrán jamás de Reyes Magos porque tienen que salir a trabajar o incluso a prostituirse para sobrevivir, padeciendo hambre en el continente más naturalmente rico del planeta, a los que han perdido a un ser querido o lo tienen lejos, a los que arrastran el dolor de una existencia no elegida, ya sea libres, ya sea prisioneros, de otros o de sí mismos. A los enfermos y a los pobres en materia, pero por sobre todo, en espíritu. Y en definitiva, a cada ser humano que sienta que esté pasando por momentos de soledad, dolor, carencia o necesidad. A todos aquellos que no tengan nada que festejar y que en el marco de este festival de confeti y frivolidad con que cada fin de año se viste nuestro mundo, no hacen más que profundizar su desdicha.

 

Y deseo, finalmente que sepamos agradecer (y no solamente por aquello de que “mal de muchos…”) cada don, cada regalo que recibimos con cada amanecer al despertar vivos y sanos, al tener un plato de comida y poder darnos el lujo de abrazar a los que queremos (y tenerlos con nosotros), de decirle “te amo” a alguien y poder escuchar lo mismo. Ojalá tengamos esa conciencia de riqueza para poder amar y sentirnos más cerca de tantos que no la tienen en ninguna de sus formas.

 

Y más que desear, ¿por qué no hacer el intento de compartir algo con alguien de manera real, de abrazar a alguien que lo necesite aunque no sepamos ni quién es, de desprendernos de algo propio que no sea ni una sobra ni un desperdicio a favor de alguien que lo necesite?

 

Este año nuevo le dedico mis uvas y todos mis deseos, como en cada otro, a esos que no tienen nada más que a sí mismos… y a veces ni siquiera eso.

 

Porque de ellos ya es el Reino de los Cielos.

 

Feliz Año Nuevo. Dios los bendice.

 

 

Mariano

 

 

“… ayer soñé con los hambrientos, los locos, los que se fueron, los que están en prisión.

Hoy desperté cantando está canción que ya fue escrita hace tiempo atrás

 y es necesario cantar de nuevo una vez más.”  

Inconciente Colectivo (C. García)

Posted by Mariano at 19:36:40
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