Un Diamante En El Cielo
Esto lo publicó días atrás mi amiga Ana, con motivo del primer aniversario del fallecimiento de mi esposa Norma, en el espacio virtual que fundé hacé más de cinco años y que se llama Club de un Cielo con Diamantes, en obvio homenaje a mis caros, carísimos Beatles.
Ahí mismo se apareció Norma un día y así quiso el maravilloso destino que al amparo de ese lugar nacido de una canción, nos uniéramos para siempre (entendiendo que siempre es algo que abarca mucho más que un transitorio tiempo físico materializado en una existencia determinada). Norma fue para mí y para muchos de los que la conocimos, Lucy en el Cielo con Diamantes e inclusive utilizaba un nick que así la identificaba. Vaya pues esta crónica de un maravilloso descubrimiento, como mágico homenaje y celebración hacia ella y le agradezco a Anita el detalle de haberlo compartido con nosotros en el club, como así también agradezco sus palabras finales, en nombre de Norma y en el mío propio.
(Esta noticia se publicó el 18 de febrero de 2004 en periodistadigital.com)
Titilando en el espacio hay una joya de mil billones de billones de quilates Sí, vale la pena repetirlo: allá, arriba, en el cielo, a unos 50 años luz de la Tierra hay una estrella hecha de carbón cristalizado que mide 1.500 kilómetros de ancho -o sea que flotando en el firmamento, hay un diamante enorme. Es el comprimido corazón de una antigua estrella de la constelación Centauro, que alguna vez brilló como el Sol pero que luego perdió la luz y se encogió. Los astrónomos dicidieron bautizarla Lucy, pues al verla recordaron aquella canción de los Beatles, Lucy en el cielo con diamantes. “¡Se necesitaría una lupa de joyero del tamaño del Sol para graduar este diamante!”, exclamó el astrónomo que encabezó el equipo de investigadores que descubrió a Lucy, Travis Metcalfe, . La estrella deja muy por atrás al diamante más grande de la Tierra, la Estrella de África que con sus 530 quilates forma parte de las joyas de la Corona de Inglaterra. La Estrella de África fue tallado del diamante más grande que se ha encontrado jamás en este planeta, una piedra preciosa que en bruto “apenas” alcanzaba los 3.100 quilates. El enorme diamante cósmico -técnicamente conocido como BPM 37093- es en realidad una enana blanca cristalizada. Una enana blanca es el ardiente núcleo de una estrella que queda después de que la estrella consume todo su combustible nuclear y muere. Está hecha en gran parte de carbón. Por más de cuatro décadas, los astrónomos habían sospechado que el interior de las enanas blancas se cristalizaban, pero sólo recientemente se abrió la posibilidad de obtener evidencia directa. La enana blanca no sólo es radiante sino que además suena como un “gong” gigante pues constantemente palpita. “Al medir esas palpitaciones, pudimos estudiar el interior escondido de la enana blanca, de la misma manera las medidas de los sismógrafos durante los terremotos le permiten a los geólogos estudiar el interior de la Tierra”. Fue así como se dieron cuenta de que Lucy es el diamante más grande de la galaxia. Los astrónomos predicen que nuestro Sol se convertirá en una enana blanca cuando muera, en unos 5.000 millones de años. 2.000 millones de años más tarde, su núcleo también se cristalizará. “Nuestro Sol se convertirá en un diamante que realmente será eterno”, dice Metcalfe.
Hasta aquí la noticia. Desde luego, el Universo no dejará nunca de maravillarnos… aunque tal vez no debamos sorprendernos tanto. Me explico: Arthur C. Clarke, en sus novelas 2010, Odisea II (1982) y 2061, Odisea III (1985), Clarke narra como los famosos monolitos de 2001, una odisea espacio (1968), dejados en el Sistema Solar por una avanzadísima civilización para vigilar sus proyectos de estímulo de la vida inteligente, convierten Júpiter en una pequeña estrella (llamada “Lucifer” por los terrícolas) y los satélites que lo rodeaban se transforman en planetas que alojan vida. Unos intrépidos astronautas humanos descubren que en el antiguo satélite Europa, lo que creían que era una montaña surgida de la nada resulta ser un descomunal fragmento del núcleo diamantino del viejo Júpiter incrustado en la superficie tras la detonación del planeta y su conversión en estrella. En 2010, Odisea II, Clarke recogía la hipótesis propuesta por algunos investigadores de que el núcleo de planetas gigantes podía estar ocupado por diamantes. Al fin y al cabo, alguien dijo que Júpiter era una estrella fracasada… Los científicos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian tampoco han sido muy originales con el nombre dado a la estrella. De nuevo, Clarke, en la novela 2061, Odisea III antes mencionada (que no es precisamente de las mejores de este autor), cuenta como uno de los protagonistas emplea el título de esta canción de los Beatles (Lucy In The Sky With Diamonds, en el album “Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band”) como contraseña para avisar a sus colegas del descubrimiento.
Imaginate en una barca en un río con mandarinos y cielos de mermelada. Alguien te llama, respondes despacio… una chica con ojos de caleidoscopio. Flores de celofán amarillo y verde, amontonándose sobre tu cabeza. Buscas a la chica con el sol en los ojos y se ha ido: es Lucy en el cielo con diamantes. La sigues hasta un puente junto a una fuente, donde gente con caballos de madera comen tartas de malvavisco. Todos te sonríen mientras la deriva te lleva a través de las flores que crecen increíblemente altas. Taxis de papel de periódico aparecen en la orilla, esperando recogerte. Te subes detrás con tu cabeza en las nubes y te has ido. Lucy en el cielo con diamantes. Imagínate en un tren en una estación con porteros de plastilina que llevan corbatas que parecen de cristal. De repente hay alguien allí en el torno, es la chica con los ojos de caleidoscopio… es Lucy en el cielo con diamantes
Y sigue mi historia contigo mi adorado Norma…y sigo agradecidísima de que pude darte un abrazo… Y sigo pendiente de las risas… juro un dia poder compartirlas.. te extranio y te amo muchisimo!
-Anita la pay de manzana-