Thursday, January 20, 2005

Para Janis

No hay hotel para corazones destrozados en esta tarde mentirosamente soleada y la tristeza administra su juego eficientemente y con cartas precisas. Sin pena me dejo ganar a falta de espejos que reflejen el premio de alguna posible sonrisa que a esta altura ya ni extraño, ni deseo. Prefiero seguir bajando. Cuando llegue al fondo veré qué hacer.

Desde mi estéreo Janis Joplin llora tristezas parecidas –muy- a éstas. Canta los blues con pasión desesperada y basta con cerrar los ojos para meterse en la piel de esa mujer devastada y entender por qué fue lógico que muriera días después de grabar “Cry baby”. Ya no había nada que hacer después de cantar eso, de cantar así. No existía retorno posible.  En aquello días de abismos y noches sin fin, Janis también había cantado en “Me & Bobby Mc Gee”: “… cambiaría todos mis ‘mañanas’ por un simple ‘ayer’….”. Y fue lo mismo, otra rúbrica para el mismo y definitivo pacto. Nadie la escuchó, claro. O a nadie le  importó. Y a ella tal vez menos que a nadie. Pero ya nada contaba. Era el dolor después del dolor.
Janis llora los blues. Escupe angustias y frustraciones inmemoriales que tal vez arrastre de otras vidas. Y es que uno siempre va naciendo con cuentas pendientes que nunca termina de pagar, aunque no sepa qué es lo que adeuda ni por qué. Janis no le tuvo miedo a la muerte porque no le tuvo miedo a la vida. A la perra vida que la golpeó de la mano de cada amor imposible, de cada pesar inenarrable pero palpable en cada frase desgarrada por esa voz encendida de alcohol, cigarrillo y llanto que nadie, nadie ha podido igualar. Porque nadie cantaba los blues (las tristezas) como ella.
Janis cantaba por necesidad, la de darle un mínimo sentido a una vida que nació sólo para ir muriéndose de a poco, de a mucho. Y así fue que desangró su existencia misma sobreviviendo de a gotas, desahogando en la música su oscuridad para calmar toda su angustia. Cantando se negaba a morir preparando el camino para su muerte como en una letanía estremecedora y dejando la vida en cada fraseo, en cada nota.  Cielo o infierno en solo compás.
Podríamos hacer una encuesta para arriesgar su improbable paradero. Y si se me permite arriesgar, quiero suponer que del infierno huyó la noche que se fue del todo porque el cielo no es para los endemoniados que han vivido enterrados en los blues; que han pecado de infelicidad por propia voluntad –autocondenados- o por karmática decisión del Dueño de Todos los Blues; aquellos que han muerto mil veces en vida y que prefieren inventar su propio y mentiroso cielo antes que soportar el desprecio y la frustración del otro, el verdadero.
Y prefiero suponer que Janis se acopla ilusoriamente a mi tarde repleta de ausencias desde un disco viejo y rayado. La revivo en el recuerdo y la materializo cada vez que vuelvo a poner “Me and Bobby Mc Gee”. La imagino acercándose a mí con su sonrisa triste y desganada, casi fugitiva -ah… perla, siempre huyendo- de su rostro redondo y lloviéndole la mirada el cabello desprolijo.
Y yo aquí, tal vez tan solo como ella, voy navegando estas horas greises e interminables, rasguñando mi guitarra y escuchando su voz familiar y aguardentosa despegándose de la muerte para ahuyentar a la mía con aquella canción tan pero tan hermosa que aún después de cientos de veces de escucharla sigue conmoviendo y que es para el juicio de mi corazón, su mejor fotografía. Y su legado.

“…sentirse bien era tan fácil Señor, cuando ella cantaba los blues…”

Janis, hermana y portadora de tristezas cósmicas, voz y alma de las mías; amiga y compañera de soledades desde mi lejana adolescencia de flores y desencuentros, sin haberte conocido nunca te reconozco siempre y te llevo muy dentro de mí

Te quiero. 


Mariano Pedrozo

 

(N.del.A.: esto lo escribí hace casi cinco años, pero lo rescato -y lo corrijo- ahora, luego de recordar que ayer, miércoles 19 de enero, Janis hubiera cumplido 62 años, aunque todos sabemos que tenía muchos más que esos cuando murió hace treinta y cuatro. Y pienso que con esa edad bien podría ser mi madre. Y a lo mejor lo fue. Como sea, feliz cumpleaños, Perla)

 

 

Posted by Mariano at 21:33:16 | Permalink | No Comments »