Sunday, February 10, 2008

Dos clavos

Dos clavos en el pie no alcanzan para amarrar mi libertad a tierra firme. Se lo iba a decir al cirujano cuando los empezó a martillar en mi tobillo, pero luego me pregunté “¿para qué?”. Finalmente a él le pagan para amarrar gente al piso. Y lo hace bien. Pero conmigo no va a poder. Porque aunque vayan a estar ahí por siempre, como un piercing invisible que sólo pueda presumir en rayos X, y para desquiciar a los guardianes aereos del orden cada vez que les haga sonar sus odiosos detectores de metal en los aeropuertos… digo, aunque ya formen parte de mi (desde hoy) mecánica humanidad, no se van a salir con la suya. A fin de cuentas, y como dijo Frida… ¿para qué quiero los pies si puedo volar?
Pero, hablando en serio, gracias al doctor Aranda y a toda la gente del Htal. San Marcos de Atizapán por hacer posible y próximo en el tiempo mi regreso al pasito tun tun y a las calles de Izcalli al comando de mi pequeña pero picosa moto. Sino fuera porque los motivos para regresar a ese centro de salud siempre serán no deseados, diría que me encantaría volver. Pero ahora, con todo este rollo de la ley de la Atracción, mejor ni pensarlo. Como sea, se les agradece todo (menos los clavos… qué necesidad de estacarme así, me pregunto). Qué bueno que todavía quedan profesionales de la salud que aman su trabajo y el servir a la gente.

Como dice Serrat, aún tengo la vida. Por aquello de insistir, supongo.

Sigamos insistiendo, pues.

Mariano

Posted by Mariano at 22:54:07
Comments

2 Responses to “Dos clavos”

  1. Ángela says:

    Y, si hacemos caso al Nuevo Testamento, unos cuantos clavos más no impidieron a Cristo algo más que volar : la inmortalidad .

    ¡ Qué cierta aquella afirmación que dice que todos llevamos nuestra pequeña cruz ! ¿ Ves ? La tuya hasta lleva dos clavitos, para que resulte más real .

    Insistamos pues, pero siempre sonriendo :))

    Ángela

  2. Carola says:

    …y seguirás… Ya nos has demostrado bien que eres de los que lo hacen sin tregua. Yo no tengo dudas…y te doy las gracias. Además, la cruz nunca es tan pesada como para no poder cargarla…Rezo como lo hice siempre…Se le quiere, lo sabe… Carito…

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